miércoles, 4 de septiembre de 2013

¿Hasta qué punto el planteamiento de Marx acerca de la transformación del Estado en una sociedad comunista fue aplicado por Lenin durante su mandato en la Unión Soviética?



Resumen

El objetivo de este estudio es investigar en qué medida el planteamiento de Karl Marx acerca de la transformación del Estado en una sociedad comunista fue puesto en práctica en la Unión Soviética durante el mandato de Vladímir Ilich Ulianoch, más conocido por su seudónimo Lenin.  El estudio abarca el periodo de su gobierno (1917-1924), desde la revolución bolchevique hasta su muerte.
La monografía se sirve de tres puntos principales para responder la pregunta de investigación. El primer punto cubre el planteamiento de Marx acerca de la transformación del Estado en una sociedad comunista. El segundo mira su interpretación y adopción por parte de Lenin. Y el tercero analiza la coherencia entre lo planteado por Marx y las medidas adoptadas por Lenin durante su mandato.
El alcance de este estudio es el análisis de la aplicación, por parte de Lenin, del planteamiento de Marx acerca de la transformación del Estado en una sociedad comunista. Para responder la pregunta de investigación se consultaron fuentes de lo planteado por Marx respecto a dicha transformación y del mandato de Lenin en la Unión Soviética. Finalmente, se contrastaron las fuentes y se llegó a la conclusión.
La monografía argumenta que, aunque Lenin conocía el planteamiento de Marx acerca de la transformación del Estado en una sociedad comunista, no lo llevó a cabo. Antes bien, durante su mandato, el régimen soviético terminó adoptando su propia interpretación (y lejana) de la teoría marxista, en la que según Lenin, un país industrialmente atrasado y gobernado por un único partido se transformaría espontánea e inevitablemente en una sociedad comunista.



Introducción
“Un fantasma recorre el mundo, el fantasma del comunismo.” (Marx & Engels, 1993) Dicho fantasma ha impactado fuertemente en muchas mentes y Estados a nivel mundial, pues durante el siglo XX, un tercio de los países de la tierra vivió un periodo comunista. Debido al comunismo, el mundo se dividió en dos bloques antagónicos por medio siglo y en la actualidad algunas naciones son consideradas socialistas. De modo que la importancia e impacto del comunismo en la historia son eminentes. 
Teniendo en cuenta su gran esfera de influencia y todos los países que durante un tiempo se llamaron a sí mismos comunistas surge la pregunta: ¿ha sido el planteamiento de Karl Marx respecto a la transformación del Estado en una sociedad comunista realmente aplicado? Es decir, ¿ha sido su aplicación fiel a lo escrito en papel?
Ahora, si nos remontamos al primer intento en la historia de ponerlo en práctica aparece la pregunta: ¿Hasta qué punto el planteamiento de Marx acerca de la transformación del Estado en una sociedad comunista fue aplicado por Lenin durante su mandato en la Unión Soviética? De modo que el contexto geográfico es la Unión Soviética y el histórico son los años del mandato de Lenin (1917 – 1924).
Vladímir Ilich Ulianoch, quien adoptó el seudónimo de Lenin, fue un partidario del modelo comunista planteado por Marx y propuso su aplicación en la Unión Soviética tras el desorden político ocasionado por la Revolución de Octubre en 1917. Lenin se consideraba a sí mismo marxista, pero ¿fue su compromiso puro en términos doctrinarios?
La importancia de la comparación entre lo escrito por Marx y lo aplicado por Lenin radica en que muestra la fidelidad de Lenin a la teoría marxista. De manera que el trabajo aporta a los estudios históricos en cuanto presenta la realidad de la aplicación del planteamiento de Marx en la Unión Soviética durante el periodo de 1917-1924. 
Si se generaliza con el único fin de resaltar la relevancia de este estudio investigativo, se puede decir que la historia no le pide a Lenin una rendición de cuentas acerca de su lealtad a los principios marxistas. En contraste, esta monografía busca poner en tela de juicio la veracidad de la existencia y realidad del comunismo en la Unión Soviética durante el gobierno de su primer mandatario. De forma que las implicaciones de los resultados obtenidos son el posible replanteamiento de pensamientos y posiciones de ciertos grupos sociales respecto al primer intento de aplicación del comunismo en la historia, en cuanto el trabajo de investigación presenta un análisis distinto a lo que comúnmente se conoce.
La monografía se apoya especialmente en los libros (escritos en las referencias) de los historiadores Eric Hobsbawm y Robert Service; y en menor medida, en los de Zbigniew Brzezinski, Morton A. Kaplan, McDougal Littell y James C. Davis. 



Capítulo I. ¿Qué planteó Marx acerca de la transformación del Estado en una sociedad comunista?
Marx planteó que la revolución se daría cuando hubiera un desarrollo avanzado de la economía capitalista y el Estado -el cual representaba sólo al gobierno de clase- entrara en crisis. Según él, el comunismo llegaría de forma definitiva debido a la condena del capitalismo por sus contradicciones inherentes. De modo que el comunismo era históricamente inevitable.
Tras el derrocamiento por la violencia del orden social existente y durante la transición a una sociedad comunista se adoptaría la forma temporal de la dictadura del proletariado. En este Estado socialista obrero aún no habrían desaparecido las clases y los proletarios someterían a la burguesía. Como dice en el Manifiesto del Partido Comunista: el objetivo inmediato de los comunistas sería constituir a los proletarios en clase, derrocar la dominación burguesa y que el proletariado conquistara el poder político.
Finalmente, las generaciones crecidas en el sistema y sin rastro alguno de capitalismo en su educación realizarían la construcción de la sociedad sin clases, abolirían la propiedad privada e implementarían la sociedad comunista (Introducción al Marxismo para jóvenes no iniciados, s.f.). Sin embargo, no quedaba claro cuándo ni cómo desaparecería el poder del Estado, sólo que se esperaba que se marchitara durante este periodo.
 Aunque Marx no planteó la forma concreta de la futura dictadura del proletariado, sí estableció los objetivos que debería cumplir. Por ejemplo, que mantendría la unidad nacional de una forma centralizada, prevendría una contrarrevolución por parte de la clase dirigente y eliminaría la separación entre el pueblo y el gobierno como un conjunto especial de gobernantes (es decir, que la participación y la representación no se diferenciarían: “un cuerpo de trabajadores, no un cuerpo parlamentario” (Hobsbawm, 2011)).
Según Hobsbawm, a quien algunos consideran marxista y sin duda tenido como uno de los grandes historiadores del siglo XX, Marx se negó a teorizar los detalles del periodo transicional y de la futura sociedad comunista, por lo que se presentan vacíos rellenados de forma incierta en su pensamiento político. Marx se limitó a exponer que la sociedad comunista no podía ser construida ni planeada, sino que simplemente evolucionaría a partir de una sociedad socialista. No facilitó “ninguna guía concreta de uso práctico sobre problemas tales como la naturaleza de la socialización de la economía o las disposiciones para planificarla” (Hobsbawm, 2011).  Los principios políticos del marxismo eran demasiado amplios como para proveer una orientación política concreta cuando necesaria, de modo que la política quedó incluida en un marco de cambio histórico, en el que decidir requería un análisis del desarrollo histórico y de situaciones concretas.
Para Service, historiador británico especializado en Rusia, Marx dejó un legado confuso en su teoría general: “la verdad era que [gastaba] más energía intelectual en la economía del capitalismo que en la política del socialismo, y ello causó una sima catastrófica en el corpus del marxismo.” (Service, 2009)
De modo que los historiadores Hobsbawm y Service concuerdan en que los planteamientos de Marx acerca de la forma de la futura sociedad comunista fueron muy pocos, sino nulos.
Pero lo que Marx sí planteó, así fuera a grandes rasgos, fue la transformación del Estado en una sociedad comunista: la transición se daría espontáneamente cuando el capitalismo estuviera en su ocaso y después de la dictadura del proletariado.
 Capítulo II. ¿Qué interpretó Lenin del planteamiento de Marx acerca de la transformación del Estado en una sociedad comunista y en qué medidas de gobierno lo adoptó?
Cuando Lenin llegó al poder, la población rusa estaba constituida en su mayoría por campesinos. Muchos de ellos trabajaban en pequeñas granjas de su propiedad y otros en las haciendas de los terratenientes. Rusia era un país profundamente rural (Davis, 2007). A pesar de que Marx había planteado que la revolución proletaria se produciría en una nación con un alto grado de desarrollo capitalista, Lenin consideraba que era posible llevarla a cabo en Rusia sin esperar primero el progreso del capitalismo.
Lenin pensaba que debía realizarse una adaptación del marxismo a la situación particular de Rusia y fue así como en distintos discursos y folletos dejó claro su pensamiento de que la nación no estaba lista para una democracia socialista, y que por lo tanto, el socialismo sería construido “desde arriba”. Para él, la nueva clase gobernante estaba tan poco preparada políticamente para dirigir a  Rusia, como Rusia lo estaba históricamente para el socialismo. La nueva dictadura necesitaba “un delegado decidido e históricamente consciente, que actuara en nombre del proletariado.” (Brzezinski, 1989) La respuesta de Lenin al dilema doctrinario de la falta de preparación de Rusia fue el partido de vanguardia, el cual, según él, aceleraría el proceso histórico.
Para Lenin, la existencia de una dictadura era imperativa, ya que las clases medias y altas defenderían la contrarrevolución y habría que reprimirlas (Service, 2009). El mandatario dijo que una vez los soviets tuvieran el poder, el pueblo contrarrestaría las fuerzas contrarrevolucionarias, pero en la realidad se ve que si bien hubo una dictadura, los soviets no llegaron a tener el poder. Inicialmente se creyó que el gobierno bolchevique sería transitorio y que después el poder sería transferido a los soviets, pero no fue así. Sino por el contrario, cuando se presentaron protestas debido a la realidad que comenzaba a mostrarse, el gobierno respondió a ellas con mecanismos de represión. De acuerdo a Service, se trató a la gente en cuyo nombre se hizo la Revolución de Octubre “como un recurso que podía movilizarse para las tareas que especificara el liderazgo central del partido.” (Service, 2009) Lenin usó a los soviets para ascender al poder y mantenerse en él.
A pesar de que en un comienzo Lenin consideró necesaria una dictadura del proletariado y campesinado, de manera ocasional admitió que en vez de dicho gobierno, lo que realmente había era una dictadura del partido. De acuerdo a Service, Lenin tenía que reconocer que la clase obrera no dirigía el estado soviético, y que el poder estaba monopolizado por un único partido (Service, 2009). Marx y Engels habían predicho el marchitamiento del Estado, pero la historia se movió en dirección opuesta: su poder creció exponencialmente (Hobsbawm, 2011).
De modo que tanto Service como Hobsbawm concuerdan en que, durante el gobierno de Lenin, el poder del Estado se fortaleció inmensamente y se concentró en el partido hasta el punto de convertirse en una dictadura. Lo anterior es muy distinto a lo establecido por Marx respecto a la forma del Estado durante la transición a una sociedad comunista, en cuanto él planteó que habría una dictadura del proletariado y no una del partido.
En el momento en que los marxistas en forma de bolcheviques se hicieron con el poder, el Congreso redactó los tres primeros decretos del nuevo régimen: el llamado a la paz, la expropiación de la tierra por el Estado, y la atribución del poder al Consejo de Comisarios del Pueblo. El segundo decreto abolía la propiedad privada, llevando a cabo el principio fundamental del comunismo; y el tercero, fue el primer paso hacia la futura dictadura, en cuanto el Consejo suprimió los periódicos de la oposición y prohibió las huelgas.
Pero esta abolición de la propiedad privada fue llevada a cabo por los bolcheviques en el poder, y no por las generaciones crecidas en un sistema socialista y sin rastro alguno de capitalismo en su educación, como Marx lo planteó. De modo que Lenin dio un paso hacia el comunismo, pero no de la forma establecida por Marx, sino a su manera: ni en el momento indicado, ni por parte de las personas que él dijo que lo llevarían a cabo.
Ya que las decisiones políticas debían justificarse en el análisis marxista, Lenin - como un detective intelectual - buscó pruebas de que Marx y Engels hubieran creído en la revolución violenta y en la dictadura del partido; cuando en realidad, ninguno tuvo una posición fija respecto a estos dos aspectos. Por consiguiente, el análisis de Lenin se apoyó en un tratamiento altamente selectivo de sus escritos. Aun así, manifestaba que él simplemente era un modesto alumno que exponía los propósitos de Marx y Engels y buscaba aplicar sus principios a las condiciones cambiantes del siglo XX (Service, 2009).
Lenin concentró el poder político y adoptó el terror. Según Brzezinski, uno de los analistas estadounidences más reconocido en política exterior americana, lo primero resultó en la centralización del poder en un partido de vanguardia cada vez más burocratizado. Y lo segundo derivó en la “simbiosis entre el partido gobernante y la policía secreta.” (Brzezinski, 1989)
Lenin defendió explícitamente la violencia y el terror en masa; tanto así que los convirtió en el recurso administrativo para la solución de sus problemas políticos, económicos y sociales. Expresó que la dictadura debía estar basada directamente en la fuerza, y llegó a utilizarla no sólo para aterrorizar a la sociedad, sino también para eliminar la oposición política. Lenin recurría a la fuerza ante el menor obstáculo.
Pero Marx no habló acerca de la violencia en la dictadura, sino que la limitó a la revolución. De modo que como decía Service, para justificarla doctrinariamente y poder hacer uso de ella durante su mandato, Lenin tuvo que hacer un estudio selectivo del trabajo de Marx. Seguidamente, y en lo que concuerdan Service y Brzezinski, adoptó el terror hasta el punto de convertirlo en política de Estado.
En su libro de texto El mundo moderno y contemporáneo, Del siglo XX a los albores del siglo XXI, Gloria M. Delgado de Cantú escribe que tras la firma de la paz de Brest-Litovsk y en el momento en que la Guerra Civil puso en peligro al gobierno bolchevique, este se tornó represivo y extendió la ola de terror. Después, cuando se volvió urgente recuperar la economía del país debido a su deterioro por los conflictos armados se aplicó el comunismo de guerra, proyecto apoyado en una “férrea dictadura, justificada por la necesidad de proporcionar víveres a la población, y equipo militar al ejército.”
La fiabilidad de esta fuente se presume alta debido a que es un libro de texto que parte de los hechos históricos más que de una opinión personal.
A pesar de la dictadura, el discurso de Lenin era que: “el régimen soviético [era] el máximo de democracia para los obreros y campesinos, y […] [que significaba] […] el surgimiento de […] la dictadura del proletariado.” (Cantú, 2006) Según Lenin, él no podía haber sido más leal a la doctrina marxista.
Los bolcheviques aseguraban que se había llevado a cabo una revolución proletaria, que se estaba creando el estado de los obreros y que habían realizado el sueño de Marx y Engels. Según ellos, e irónicamente, la dictadura y el terror eran instrumentos para la implementación de un sistema de prestaciones sociales para la clase obrera, y su objetivo era crear una sociedad socialista sin opresión alguna (Service, 2009).
De acuerdo a Cantú y Service, tanto Lenin como los bolcheviques pensaban que las acciones que estaban realizando concordaban con lo planteado por Marx, y se consideraban fieles seguidores de la doctrina.
Cuando el comunismo de guerra fracasó debido a la precaria industria y tecnología rudimentaria, Lenin implementó la nueva política económica (NEP): economía mixta basada en el mecanismo del mercado y en la iniciativa privada. Fue una pausa necesaria hacia el socialismo, ya que la realidad socioeconómica demostró la imposibilidad de llevar a cabo la revolución socialista sin haber reforzado antes la infraestructura económica. Lo anterior demuestra que lo supuesto por Lenin acerca de la posibilidad de instaurar el comunismo en Rusia sin primero existir un capitalismo avanzado no era viable.
En 1922, con la formación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, se estableció que el Estado sería regido por el Congreso de los Soviets, el Soviet supremo, y el Presidium. Pero “en realidad, […] no existía una separación de poderes. El poder lo retenía en exclusiva el Partido Comunista de la Unión Soviética – el único permitido-, y a su vez se concentraba en una sola persona: Lenin.” (Cantú, 2006)
Según Service, las piedras angulares del mandato de Lenin fueron “el estado de partido único, la cultura de ideología única, el hipercentralismo, la economía impregnada por el estado y la sociedad movilizada.” (Service, 2009)
De manera que Lenin conocía bien el planteamiento de Marx acerca de la transformación del Estado, pero decidió adoptar el marxismo a la situación particular de Rusia, empezando desde la intención de aplicar el comunismo en una sociedad industrialmente atrasada, hasta la dictadura del partido y el uso de la violencia como mecanismo de represión.
Capítulo III. ¿Hay coherencia entre las medidas adoptadas por Lenin y el planteamiento de Marx acerca de la transformación del Estado en una sociedad comunista?
Marx dijo que el comunismo era históricamente inevitable debido a las contradicciones inherentes que condenaban al capitalismo. Lo anterior significaba que el comunismo llegaría cuando el capitalismo estuviera en su ocaso.
En realidad, Rusia era un país profundamente rural; ni siquiera tenía una industrialización desarrollada (paso importante del capitalismo) cuando Lenin subió al poder. El mandatario consideraba que Rusia era una excepción a la predicción de Marx de que el comunismo se presentaría en sociedades avanzadas y pensaba que no era necesario esperar primero el progreso capitalista (Kaplan, 1982). De acuerdo a Galbraith, economista estadounidense citado por Kaplan en su libro Las diversas facetas del comunismo, dicha afirmación demostraba que Lenin no podía haber sido comunista. 
La consecuencia de llevar a cabo una revolución socialista sin haber reforzado con anterioridad la infraestructura económica resultó en el fracaso del comunismo de guerra, lo que llevó a Lenin a hacer una pausa hacia el socialismo por medio una política económica que pretendía aumentar la producción.
Para Service, “era completamente irrealista esperar que la atrasada Rusia desarrollara el socialismo difundido por Marx y Engels” (Service, 2009); igualmente, Hobsbawm manifestó que Rusia estaba demasiado atrasada como para producir algo más que la caricatura de una sociedad socialista (Hobsbawm, 2011). De modo que ambos historiadores concuerdan en que el atraso de Rusia no podría haberla llevado sino a un boceto de lo que sería una sociedad comunista.
De acuerdo a Marx, el proletariado debía unirse a la clase media en una causa común contra la monarquía. Lenin, por su lado, dijo que las clases medias rusas estaban haciendo causa común con la monarquía, y que por lo tanto eran el proletariado y el campesinado los que debían aliarse contra ella. Pero esto no era coherente con los planteamientos de Marx, pues él había dicho que el capitalismo sería derrotado y sustituido por las fuerzas que él mismo había ocasionado (el proletariado) y el campesinado no era una de ellas.
Respecto a la revolución, Marx estableció que el número de proletarios aumentaría tanto y su condición sería tan precaria, que una revolución espontánea ocurriría; mientras que para Lenin, los proletarios y campesinos no eran capaces de liderar una revolución y necesitaban la guía profesional de revolucionarios.  
Marx planteó que para la transformación del Estado en una sociedad comunista tendría que previamente existir un capitalismo avanzado y un movimiento proletario, pero durante el mandato de Lenin en la Unión Soviética no se dio ninguna de las dos.
La interpretación leninista del marxismo claramente difería de los planteamientos de Marx. Por un lado, Marx decía que el sistema sólo podía desarrollarse en una economía avanzada y con la dictadura de los trabajadores; por el otro, Lenin consideraba que el sistema podía desarrollarse a partir de una economía atrasada y sobre un partido.
Lenin centralizó el poder político, pero no en lo que Marx describió como la dictadura del proletariado, sino en un partido de vanguardia. También previno cualquier contrarrevolución a través de la violencia y el terror en masa, y no con ayuda de los proletarios, como había dicho Marx. Y aunque teóricamente, la Unión Soviética estaba regida por el Congreso de los Soviets, el Soviet supremo y el Presidium, el poder era retenido exclusivamente por el Partido Comunista, y concentrado en Lenin.
Service aseguró que entre los marxistas que se negaron a seguir un camino pacífico hacia la sociedad comunista estaba Lenin, quien heredó las hebras autoritarias del ADN del marxismo. (Service, 2009)
El poder del Estado no se marchitó, sino que creció exponencialmente y terminó convirtiéndose en un sistema totalitario de partido único. “La república soviética no era una utopía, sino una pesadilla para su pueblo.” (Service, 2009)
Contrario a lo que Marx planteó, el socialismo no fue construido desde abajo, sino desde arriba. Los comunistas no impulsaron la conquista del poder político por parte del proletariado y tuvieron intereses distintos a los de la clase obrera (opuesto a sus deberes escritos en el Manifiesto Comunista). Lenin movilizó a las personas en cuyo nombre se hizo la revolución de octubre para los propósitos políticos del bolchevismo.
A pesar de todo lo anterior, Lenin se consideraba un modesto alumno de Marx y Engels. Creía que el régimen soviético era el máximo de democracia para obreros y campesinos. Y según él, no podía haber sido más leal a la doctrina marxista. De modo que por un lado Lenin se dice seguidor de los planteamientos de Marx, pero por el otro, decide adoptar su propia expresión del marxismo en la Unión Soviética durante su gobierno.
Rosa Luxemburgo, teórica marxista de origen judío citada por Service en su libro Breve historia del comunismo, y Kaplan, profesor de ciencia política, concuerdan en que Lenin le dio la espalda a las tradiciones urbanas del marxismo y que desde la revolución de octubre, el sistema comunista de Lenin, y no el de Marx, fue el aplicado en la Unión Soviética.








Conclusión
Marx planteó que para que hubiera una transformación del Estado en una sociedad comunista, el capitalismo debía estar en su ocaso. Pero Lenin pensó que Rusia, la cual ni siquiera había comenzado su proceso de industrialización era una excepción al requisito de Marx. De modo que comenzó a transformar el Estado, sin haber alcanzado previamente un desarrollo capitalista avanzado. Las consecuencias se vieron reflejadas cuando el comunismo de guerra fracasó debido a la precaria infraestructura económica del país. Lenin, desenfocado, decidió convertir a la atrasada Rusia en una sociedad comunista, sin cumplir primero con el principal requisito para que el comunismo llegara con la inevitabilidad histórica de la que Marx hablaba.
De igual forma, Marx dijo que el capitalismo había creado sus propios sepultureros, dando a entender que sería el proletariado el que lo sepultaría. Pero Lenin no sólo habló de los trabajadores, sino que agregó al campesinado, el cual no fue producto del desarrollo capitalista. De manera que adicionó una nueva clase, que muy poco, sino nada, tenía que ver con el proceso histórico del comunismo, bajo el pretexto de que debía hacerse una adaptación del marxismo a la situación rusa. (Littell, 2005).
Para Marx, en el periodo de transición de una sociedad capitalista a una comunista debía haber un estado social obrero. Pero Lenin no construyó esta dictadura del proletariado, sino una dictadura del partido. El poder político se concentró en el Partido Comunista y en él mismo. Lenin se sirvió de métodos como la violencia, la represión y el terror en masa para lograr sus propósitos bolcheviques. El poder del Estado no se marchitó, como lo predijo Marx, sino que creció exponencialmente, hasta el punto en que se volvió un sistema totalitario de partido único.
A pesar de esto, en sus discursos, Lenin exaltaba la dictadura del proletariado en Rusia. Los bolcheviques consideraban que habían realizado los sueños de Marx y Engels, y juntos pensaban que no podían ser más leales a la doctrina marxista.
De manera que, aunque Lenin conociera el planteamiento de Marx acerca la transformación del Estado en una sociedad comunista, no lo aplicó durante su gobierno. El mandatario tuvo como objetivo convertir a Rusia en una sociedad comunista, sin antes esperar el progreso capitalista; quiso trabajar con no sólo proletarios sino también campesinos, e instauró la dictadura del partido en la que utilizó el terror y la violencia en masa. Por lo que la transformación del Estado en una sociedad comunista llevada a cabo por Lenin fue más utopía que realidad, en cuanto el planteamiento de Marx acerca de dicha transformación fue en muy poco aplicado por Lenin durante su mandato en la Unión Soviética.
La adaptación del marxismo a la situación particular de Rusia de la que él hablaba terminó convirtiéndose en su propio sistema comunista, en el que supuestamente un país atrasado y gobernado por un único partido opresor alcanzaría el nuevo orden social, económico y político que traería libertad para todos los hombres.
Las preguntas que emergen de esta investigación son: dado que Lenin no aplicó el planteamiento de Marx acerca de la transformación del Estado en una sociedad comunista, ¿por qué se habla del marxismo-leninismo? De igual forma, ¿fue la dictadura de Stalin el legado del leninismo, o simplemente el esfuerzo de un hombre por mantener el poder concentrado bajo su figura? Y también ¿ha sido el planteamiento de Karl Marx respecto a la transformación del Estado en una sociedad comunista realmente aplicado alguna vez en la historia?