Resumen
El
objetivo de este estudio es investigar en qué medida el planteamiento de Karl
Marx acerca de la transformación del Estado en una sociedad comunista fue
puesto en práctica en la Unión Soviética durante el mandato de Vladímir Ilich
Ulianoch, más conocido por su seudónimo Lenin.
El estudio abarca el periodo de su gobierno (1917-1924), desde la
revolución bolchevique hasta su muerte.
La
monografía se sirve de tres puntos principales para responder la pregunta de investigación.
El primer punto cubre el planteamiento de Marx acerca de la transformación del
Estado en una sociedad comunista. El segundo mira su interpretación y adopción
por parte de Lenin. Y el tercero analiza la coherencia entre lo planteado por
Marx y las medidas adoptadas por Lenin durante su mandato.
El alcance de este estudio es el análisis de la aplicación, por
parte de Lenin, del planteamiento de Marx acerca de la transformación del
Estado en una sociedad comunista. Para responder la pregunta de investigación
se consultaron fuentes de lo planteado por Marx respecto a dicha transformación
y del mandato de Lenin en la Unión Soviética. Finalmente, se contrastaron las fuentes
y se llegó a la conclusión.
La
monografía argumenta que, aunque Lenin conocía el planteamiento de Marx acerca
de la transformación del Estado en una sociedad comunista, no lo llevó a cabo. Antes
bien, durante su mandato, el régimen soviético terminó adoptando su propia
interpretación (y lejana) de la teoría marxista, en la que según Lenin, un país
industrialmente atrasado y gobernado por un único partido se transformaría espontánea
e inevitablemente en una sociedad comunista.
Introducción
“Un fantasma recorre el mundo, el fantasma del comunismo.” (Marx & Engels, 1993) Dicho fantasma ha impactado fuertemente en muchas mentes y Estados a nivel mundial, pues durante el siglo XX, un tercio de los países de la tierra vivió un periodo comunista. Debido al comunismo, el mundo se dividió en dos bloques antagónicos por medio siglo y en la actualidad algunas naciones son consideradas socialistas. De modo que la importancia e impacto del comunismo en la historia son eminentes.
Teniendo en cuenta su gran esfera de influencia y todos los países que durante un tiempo se llamaron a sí mismos comunistas surge la pregunta: ¿ha sido el planteamiento de Karl Marx respecto a la transformación del Estado en una sociedad comunista realmente aplicado? Es decir, ¿ha sido su aplicación fiel a lo escrito en papel?
Ahora, si nos
remontamos al primer intento en la historia de ponerlo en práctica aparece la pregunta:
¿Hasta qué punto el planteamiento de Marx acerca de la transformación
del Estado en una sociedad comunista fue aplicado por Lenin durante su mandato
en la Unión Soviética? De modo que el contexto geográfico es la Unión Soviética
y el histórico son los años del mandato de Lenin (1917 – 1924).
Vladímir Ilich Ulianoch, quien adoptó el seudónimo de Lenin, fue un partidario del modelo comunista planteado por Marx y propuso su aplicación en la Unión Soviética tras el desorden político ocasionado por la Revolución de Octubre en 1917. Lenin se consideraba a sí mismo marxista, pero ¿fue su compromiso puro en términos doctrinarios?
La importancia de la comparación entre lo escrito por Marx y lo aplicado por Lenin radica en que muestra la fidelidad de Lenin a la teoría marxista. De manera que el trabajo aporta a los estudios históricos en cuanto presenta la realidad de la aplicación del planteamiento de Marx en la Unión Soviética durante el periodo de 1917-1924.
Si se generaliza con el único fin de resaltar la relevancia de este estudio investigativo, se puede decir que la historia no le pide a Lenin una rendición de cuentas acerca de su lealtad a los principios marxistas. En contraste, esta monografía busca poner en tela de juicio la veracidad de la existencia y realidad del comunismo en la Unión Soviética durante el gobierno de su primer mandatario. De forma que las implicaciones de los resultados obtenidos son el posible replanteamiento de pensamientos y posiciones de ciertos grupos sociales respecto al primer intento de aplicación del comunismo en la historia, en cuanto el trabajo de investigación presenta un análisis distinto a lo que comúnmente se conoce.
La monografía se apoya especialmente en los libros (escritos en las referencias) de los historiadores Eric Hobsbawm y Robert Service; y en menor medida, en los de Zbigniew Brzezinski, Morton A. Kaplan, McDougal Littell y James C. Davis.
Capítulo
I. ¿Qué planteó Marx acerca de la transformación del Estado en una sociedad
comunista?
Marx
planteó que la revolución se daría cuando hubiera un desarrollo avanzado de la
economía capitalista y el Estado -el cual representaba sólo al gobierno de
clase- entrara en crisis. Según él, el comunismo llegaría de forma definitiva
debido a la condena del capitalismo por sus contradicciones inherentes. De modo
que el comunismo era históricamente inevitable.
Tras el
derrocamiento por la violencia del orden social existente y durante la
transición a una sociedad comunista se adoptaría la forma temporal de la
dictadura del proletariado. En este Estado socialista obrero aún no habrían
desaparecido las clases y los proletarios someterían a la burguesía. Como dice
en el Manifiesto del Partido Comunista: el objetivo inmediato de los comunistas
sería constituir a los proletarios en clase, derrocar la dominación burguesa y
que el proletariado conquistara el poder político.
Finalmente,
las generaciones crecidas en el sistema y sin rastro alguno de capitalismo en
su educación realizarían la construcción de la sociedad sin clases, abolirían
la propiedad privada e implementarían la sociedad comunista (Introducción al
Marxismo para jóvenes no iniciados, s.f.). Sin embargo, no quedaba claro cuándo ni cómo
desaparecería el poder del Estado, sólo que se esperaba que se marchitara durante
este periodo.
Aunque Marx no planteó la forma concreta de la
futura dictadura del proletariado, sí estableció los objetivos que debería
cumplir. Por ejemplo, que mantendría la unidad nacional de una forma
centralizada, prevendría una contrarrevolución por parte de la clase dirigente y
eliminaría la separación entre el pueblo y el gobierno como un conjunto especial
de gobernantes (es decir, que la participación y la representación no se
diferenciarían: “un cuerpo de trabajadores, no un cuerpo parlamentario” (Hobsbawm, 2011)).
Según
Hobsbawm, a quien algunos consideran marxista y sin duda tenido como uno de los
grandes historiadores del siglo XX, Marx se negó a teorizar los detalles del
periodo transicional y de la futura sociedad comunista, por lo que se presentan
vacíos rellenados de forma incierta en su pensamiento político. Marx se limitó
a exponer que la sociedad comunista no podía ser construida ni planeada, sino
que simplemente evolucionaría a partir de una sociedad socialista. No facilitó
“ninguna guía concreta de uso práctico sobre problemas tales como la naturaleza
de la socialización de la economía o las disposiciones para planificarla” (Hobsbawm, 2011). Los principios políticos del marxismo eran demasiado
amplios como para proveer una orientación política concreta cuando necesaria,
de modo que la política quedó incluida en un marco de cambio histórico, en el
que decidir requería un análisis del desarrollo histórico y de situaciones
concretas.
Para
Service, historiador británico especializado en Rusia, Marx dejó un legado
confuso en su teoría general: “la verdad era que [gastaba] más energía
intelectual en la economía del capitalismo que en la política del socialismo, y
ello causó una sima catastrófica en el corpus del marxismo.” (Service, 2009)
De
modo que los historiadores Hobsbawm y Service concuerdan en que los
planteamientos de Marx acerca de la forma de la futura sociedad comunista
fueron muy pocos, sino nulos.
Pero
lo que Marx sí planteó, así fuera a grandes rasgos, fue la transformación del
Estado en una sociedad comunista: la transición se daría espontáneamente cuando
el capitalismo estuviera en su ocaso y después de la dictadura del
proletariado.
Capítulo
II. ¿Qué interpretó Lenin del planteamiento de Marx acerca de la transformación
del Estado en una sociedad comunista y en qué medidas de gobierno lo adoptó?
Cuando Lenin llegó al poder,
la población rusa estaba constituida en su mayoría por campesinos. Muchos de
ellos trabajaban en pequeñas granjas de su propiedad y otros en las haciendas
de los terratenientes. Rusia era un país profundamente rural (Davis, 2007). A pesar de que Marx
había planteado que la revolución proletaria se produciría en una nación con un
alto grado de desarrollo capitalista, Lenin consideraba que era posible
llevarla a cabo en Rusia sin esperar primero el progreso del capitalismo.
Lenin pensaba que debía
realizarse una adaptación del marxismo a la situación particular de Rusia y fue
así como en distintos discursos y folletos dejó claro su pensamiento de que la
nación no estaba lista para una democracia socialista, y que por lo tanto, el
socialismo sería construido “desde arriba”. Para él, la nueva clase gobernante
estaba tan poco preparada políticamente para dirigir a Rusia, como Rusia lo estaba históricamente
para el socialismo. La nueva dictadura necesitaba “un delegado decidido e
históricamente consciente, que actuara en nombre del proletariado.” (Brzezinski, 1989) La respuesta de Lenin al dilema
doctrinario de la falta de preparación de Rusia fue el partido de vanguardia,
el cual, según él, aceleraría el proceso histórico.
Para Lenin, la existencia de
una dictadura era imperativa, ya que las clases medias y altas defenderían la
contrarrevolución y habría que reprimirlas (Service, 2009). El mandatario dijo
que una vez los soviets tuvieran el poder, el pueblo contrarrestaría las fuerzas
contrarrevolucionarias, pero en la realidad se ve que si bien hubo una
dictadura, los soviets no llegaron a tener el poder. Inicialmente se creyó que el
gobierno bolchevique sería transitorio y que después el poder sería transferido
a los soviets, pero no fue así. Sino por el contrario, cuando se presentaron
protestas debido a la realidad que comenzaba a mostrarse, el gobierno respondió
a ellas con mecanismos de represión. De acuerdo a Service, se trató a la gente
en cuyo nombre se hizo la Revolución de Octubre “como un recurso que podía
movilizarse para las tareas que especificara el liderazgo central del partido.”
(Service, 2009) Lenin usó a los
soviets para ascender al poder y mantenerse en él.
A pesar de que en un
comienzo Lenin consideró necesaria una dictadura del proletariado y
campesinado, de manera ocasional admitió que en vez de dicho gobierno, lo que
realmente había era una dictadura del partido. De acuerdo a Service, Lenin
tenía que reconocer que la clase obrera no dirigía el estado soviético, y que
el poder estaba monopolizado por un único partido (Service, 2009). Marx y Engels
habían predicho el marchitamiento del Estado, pero la historia se movió en
dirección opuesta: su poder creció exponencialmente (Hobsbawm, 2011).
De modo que tanto Service
como Hobsbawm concuerdan en que, durante el gobierno de Lenin, el poder del
Estado se fortaleció inmensamente y se concentró en el partido hasta el punto
de convertirse en una dictadura. Lo anterior es muy distinto a lo establecido
por Marx respecto a la forma del Estado durante la transición a una sociedad
comunista, en cuanto él planteó que habría una dictadura del proletariado y no
una del partido.
En el momento en que los
marxistas en forma de bolcheviques se hicieron con el poder, el Congreso
redactó los tres primeros decretos del nuevo régimen: el llamado a la paz, la
expropiación de la tierra por el Estado, y la atribución del poder al Consejo
de Comisarios del Pueblo. El segundo decreto abolía la propiedad privada,
llevando a cabo el principio fundamental del comunismo; y el tercero, fue el
primer paso hacia la futura dictadura, en cuanto el Consejo suprimió los
periódicos de la oposición y prohibió las huelgas.
Pero esta abolición de la
propiedad privada fue llevada a cabo por los bolcheviques en el poder, y no por
las generaciones crecidas en un sistema socialista y sin rastro alguno de
capitalismo en su educación, como Marx lo planteó. De modo que Lenin dio un
paso hacia el comunismo, pero no de la forma establecida por Marx, sino a su
manera: ni en el momento indicado, ni por parte de las personas que él dijo que
lo llevarían a cabo.
Ya que las decisiones
políticas debían justificarse en el análisis marxista, Lenin -
como un detective intelectual - buscó pruebas de que Marx y Engels hubieran
creído en la revolución violenta y en la dictadura del partido; cuando en
realidad, ninguno tuvo una posición fija respecto a estos dos aspectos. Por
consiguiente, el análisis de Lenin se apoyó en un tratamiento altamente
selectivo de sus escritos. Aun así, manifestaba que él simplemente era un modesto
alumno que exponía los propósitos de Marx y Engels y buscaba aplicar sus
principios a las condiciones cambiantes del siglo XX (Service, 2009).
Lenin concentró el poder
político y adoptó el terror. Según Brzezinski, uno
de los analistas estadounidences más reconocido en política exterior americana,
lo primero resultó en la centralización del poder en un partido de
vanguardia cada vez más burocratizado. Y lo segundo derivó en la “simbiosis
entre el partido gobernante y la policía secreta.” (Brzezinski, 1989)
Lenin defendió
explícitamente la violencia y el terror en masa; tanto así que los convirtió en
el recurso administrativo para la solución de sus problemas políticos,
económicos y sociales. Expresó que la dictadura debía estar basada directamente
en la fuerza, y llegó a utilizarla no sólo para aterrorizar a la sociedad, sino
también para eliminar la oposición política. Lenin
recurría a la fuerza ante el menor obstáculo.
Pero Marx no habló acerca de la violencia en la
dictadura, sino que la limitó a la revolución. De modo que como decía Service,
para justificarla doctrinariamente y poder hacer uso de ella durante su mandato,
Lenin tuvo que hacer un estudio selectivo del trabajo de Marx. Seguidamente, y
en lo que concuerdan Service y Brzezinski, adoptó el terror hasta el punto de
convertirlo en política de Estado.
En su libro de texto El mundo moderno y contemporáneo, Del
siglo XX a los albores del siglo XXI, Gloria M. Delgado de Cantú escribe
que tras la firma de la paz de Brest-Litovsk y en
el momento en que la Guerra Civil puso en peligro al gobierno bolchevique, este
se tornó represivo y extendió la ola de terror. Después, cuando se volvió
urgente recuperar la economía del país debido a su deterioro por los conflictos
armados se aplicó el comunismo de guerra, proyecto apoyado en una “férrea
dictadura, justificada por la necesidad de proporcionar víveres a la población,
y equipo militar al ejército.”
La fiabilidad de esta fuente
se presume alta debido a que es un libro de texto que parte de los hechos
históricos más que de una opinión personal.
A pesar de la dictadura, el
discurso de Lenin era que: “el régimen soviético [era] el máximo de democracia
para los obreros y campesinos, y […] [que significaba] […] el surgimiento de
[…] la dictadura del proletariado.” (Cantú, 2006)
Según Lenin, él no podía haber sido más leal a la doctrina marxista.
Los bolcheviques aseguraban
que se había llevado a cabo una revolución proletaria, que se estaba creando el
estado de los obreros y que habían realizado el sueño de Marx y Engels. Según
ellos, e irónicamente, la dictadura y el terror eran instrumentos para la
implementación de un sistema de prestaciones sociales para la clase obrera, y
su objetivo era crear una sociedad socialista sin opresión alguna (Service,
2009).
De acuerdo a Cantú y
Service, tanto Lenin como los bolcheviques pensaban que las acciones que
estaban realizando concordaban con lo planteado por Marx, y se consideraban
fieles seguidores de la doctrina.
Cuando el comunismo de
guerra fracasó debido a la precaria industria y tecnología rudimentaria, Lenin
implementó la nueva política económica (NEP): economía mixta basada en el
mecanismo del mercado y en la iniciativa privada. Fue una pausa necesaria hacia
el socialismo, ya que la realidad socioeconómica demostró la imposibilidad de
llevar a cabo la revolución socialista sin haber reforzado antes la
infraestructura económica. Lo anterior demuestra que lo supuesto por Lenin
acerca de la posibilidad de instaurar el comunismo en Rusia sin primero existir
un capitalismo avanzado no era viable.
En 1922, con la formación de
la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, se estableció que el Estado
sería regido por el Congreso de los Soviets, el Soviet supremo, y el Presidium.
Pero “en realidad, […] no existía una separación de poderes. El poder lo
retenía en exclusiva el Partido Comunista de la Unión Soviética – el único
permitido-, y a su vez se concentraba en una sola persona: Lenin.” (Cantú, 2006)
Según Service, las piedras angulares del mandato de
Lenin fueron “el estado de partido único, la cultura de
ideología única, el hipercentralismo, la economía impregnada por el estado y la
sociedad movilizada.” (Service, 2009)
De manera que Lenin conocía
bien el planteamiento de Marx acerca de la transformación del Estado, pero
decidió adoptar el marxismo a la situación particular de Rusia, empezando desde
la intención de aplicar el comunismo en una sociedad industrialmente atrasada,
hasta la dictadura del partido y el uso de la violencia como mecanismo de
represión.
Capítulo
III. ¿Hay coherencia entre las medidas adoptadas por Lenin y el planteamiento
de Marx acerca de la transformación del Estado en una sociedad comunista?
Marx dijo que el comunismo era
históricamente inevitable debido a las contradicciones inherentes que condenaban
al capitalismo. Lo anterior significaba que el comunismo llegaría cuando el
capitalismo estuviera en su ocaso.
En realidad, Rusia era un
país profundamente rural; ni siquiera tenía una industrialización desarrollada
(paso importante del capitalismo) cuando Lenin subió al poder. El mandatario
consideraba que Rusia era una excepción a la predicción de Marx de que el
comunismo se presentaría en sociedades avanzadas y pensaba que no era necesario
esperar primero el progreso capitalista (Kaplan, 1982). De acuerdo a Galbraith, economista
estadounidense citado por Kaplan en su libro Las diversas facetas del comunismo, dicha afirmación demostraba que
Lenin no podía haber sido comunista.
La consecuencia de llevar a
cabo una revolución socialista sin haber reforzado con anterioridad la
infraestructura económica resultó en el fracaso del comunismo de guerra, lo que
llevó a Lenin a hacer una pausa hacia el socialismo por medio una política
económica que pretendía aumentar la producción.
Para Service, “era
completamente irrealista esperar que la atrasada Rusia desarrollara el
socialismo difundido por Marx y Engels” (Service, 2009); igualmente, Hobsbawm
manifestó que Rusia estaba demasiado atrasada como para producir algo más que la
caricatura de una sociedad socialista (Hobsbawm, 2011). De modo que ambos historiadores
concuerdan en que el atraso de Rusia no podría haberla llevado sino a un boceto
de lo que sería una sociedad comunista.
De acuerdo a Marx, el
proletariado debía unirse a la clase media en una causa común contra la
monarquía. Lenin, por su lado, dijo que las clases medias rusas estaban
haciendo causa común con la monarquía, y que por lo tanto eran el proletariado
y el campesinado los que debían aliarse contra ella. Pero esto no era coherente
con los planteamientos de Marx, pues él había dicho que el capitalismo sería
derrotado y sustituido por las fuerzas que él mismo había ocasionado (el
proletariado) y el campesinado no era una de ellas.
Respecto a la revolución, Marx estableció que el número de proletarios aumentaría
tanto y su condición sería tan precaria, que una revolución espontánea
ocurriría; mientras que para Lenin, los proletarios y campesinos no eran
capaces de liderar una revolución y necesitaban la guía profesional de
revolucionarios.
Marx planteó que para la
transformación del Estado en una sociedad comunista tendría que previamente
existir un capitalismo avanzado y un movimiento proletario, pero durante el
mandato de Lenin en la Unión Soviética no se dio ninguna de las dos.
La interpretación leninista
del marxismo claramente difería de los planteamientos de Marx. Por un lado,
Marx decía que el sistema sólo podía desarrollarse en una economía avanzada y con
la dictadura de los trabajadores; por el otro, Lenin consideraba que el sistema
podía desarrollarse a partir de una economía atrasada y sobre un partido.
Lenin centralizó el poder político, pero no en lo
que Marx describió como la dictadura del proletariado, sino en un partido de
vanguardia. También previno cualquier contrarrevolución a través de la
violencia y el terror en masa, y no con ayuda de los proletarios, como había
dicho Marx. Y aunque teóricamente, la Unión Soviética estaba regida por el
Congreso de los Soviets, el Soviet supremo y el Presidium, el poder era
retenido exclusivamente por el Partido Comunista, y concentrado en Lenin.
Service aseguró que entre los marxistas que se
negaron a seguir un camino pacífico hacia la sociedad comunista estaba Lenin,
quien heredó “las hebras autoritarias del ADN
del marxismo.” (Service,
2009)
El poder del Estado no se marchitó, sino que creció
exponencialmente y terminó convirtiéndose en un sistema totalitario de partido
único. “La república soviética no era una
utopía, sino una pesadilla para su pueblo.”
(Service, 2009)
Contrario a lo que Marx planteó, el socialismo no
fue construido desde abajo, sino desde arriba. Los comunistas no impulsaron la
conquista del poder político por parte del proletariado y tuvieron intereses
distintos a los de la clase obrera (opuesto a sus deberes escritos en el
Manifiesto Comunista). Lenin movilizó a las personas en cuyo nombre se hizo la
revolución de octubre para los propósitos políticos del bolchevismo.
A pesar de todo lo anterior, Lenin se consideraba
un modesto alumno de Marx y Engels. Creía que el régimen soviético era el
máximo de democracia para obreros y campesinos. Y según él, no podía haber sido
más leal a la doctrina marxista. De modo que por un lado Lenin se dice seguidor
de los planteamientos de Marx, pero por el otro, decide adoptar su propia
expresión del marxismo en la Unión Soviética durante su gobierno.
Rosa Luxemburgo, teórica marxista de origen judío
citada por Service en su libro Breve
historia del comunismo, y Kaplan, profesor de ciencia política, concuerdan
en que Lenin le dio la espalda a las tradiciones urbanas del marxismo y que desde
la revolución de octubre, el sistema comunista de Lenin, y no el de Marx, fue
el aplicado en la Unión Soviética.
Conclusión
Marx planteó que para que
hubiera una transformación del Estado en una sociedad comunista, el capitalismo
debía estar en su ocaso. Pero Lenin pensó que Rusia, la cual ni siquiera había
comenzado su proceso de industrialización era una excepción al requisito de
Marx. De modo que comenzó a transformar el Estado, sin haber alcanzado
previamente un desarrollo capitalista avanzado. Las consecuencias se vieron
reflejadas cuando el comunismo de guerra fracasó debido a la precaria
infraestructura económica del país. Lenin, desenfocado, decidió convertir a la
atrasada Rusia en una sociedad comunista, sin cumplir primero con el principal
requisito para que el comunismo llegara con la inevitabilidad histórica de la
que Marx hablaba.
De igual forma, Marx dijo
que el capitalismo había creado sus propios sepultureros, dando a entender que
sería el proletariado el que lo sepultaría. Pero Lenin no sólo habló de los
trabajadores, sino que agregó al campesinado, el cual no fue producto del
desarrollo capitalista. De manera que adicionó una nueva clase, que muy poco,
sino nada, tenía que ver con el proceso histórico del comunismo, bajo el
pretexto de que debía hacerse una adaptación del marxismo a la situación rusa. (Littell, 2005).
Para Marx, en el periodo de
transición de una sociedad capitalista a una comunista debía haber un estado
social obrero. Pero Lenin no construyó esta dictadura del proletariado, sino
una dictadura del partido. El poder político se concentró en el Partido
Comunista y en él mismo. Lenin se sirvió de métodos como la violencia, la
represión y el terror en masa para lograr sus propósitos bolcheviques. El poder
del Estado no se marchitó, como lo predijo Marx, sino que creció
exponencialmente, hasta el punto en que se volvió un sistema totalitario de
partido único.
A pesar de esto, en sus discursos, Lenin exaltaba
la dictadura del proletariado en Rusia. Los bolcheviques consideraban que
habían realizado los sueños de Marx y Engels, y juntos pensaban que no podían
ser más leales a la doctrina marxista.
De manera que, aunque Lenin conociera el
planteamiento de Marx acerca la transformación del Estado en una sociedad
comunista, no lo aplicó durante su gobierno. El mandatario tuvo como objetivo
convertir a Rusia en una sociedad comunista, sin antes esperar el progreso
capitalista; quiso trabajar con no sólo proletarios sino también campesinos, e
instauró la dictadura del partido en la que utilizó el terror y la violencia en
masa. Por lo que la transformación del Estado en una sociedad comunista llevada
a cabo por Lenin fue más utopía que realidad, en cuanto el planteamiento de
Marx acerca de dicha transformación fue en muy poco aplicado por Lenin durante
su mandato en la Unión Soviética.
La adaptación del marxismo a la situación particular
de Rusia de la que él hablaba terminó convirtiéndose en su propio sistema
comunista, en el que supuestamente un país atrasado y gobernado por un único
partido opresor alcanzaría el nuevo orden social, económico y político que
traería libertad para todos los hombres.
Las preguntas que emergen de esta investigación
son: dado que Lenin no aplicó el planteamiento de Marx acerca de la
transformación del Estado en una sociedad comunista, ¿por qué se habla del
marxismo-leninismo? De igual forma, ¿fue la dictadura de Stalin el legado del
leninismo, o simplemente el esfuerzo de un hombre por mantener el poder
concentrado bajo su figura? Y también ¿ha sido el planteamiento de Karl Marx
respecto a la transformación del Estado en una sociedad comunista realmente aplicado
alguna vez en la historia?
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